Una mujer vez publicó un anuncio en un periódico, ofreciendo a sus potenciales clientes el mejor dispositivo para matar insectos que el mundo había conocido hasta el momento.

Les prometió cuatro cosas:

1. Que mataría cualquier insecto.
2. Que era duradero y garantizado de por vida.
3. Que jamás había dejado de matar a un insecto. 100% de efectividad en cada uso.
4. Que lo recibirían en su domicilio por tan solo 1 $, más gastos de envío.

Mucha gente envió su dinero, esperando recibir algún nuevo y asombroso artilugio que resolvería todos sus problemas relacionados con los insectos.

Al cabo de un tiempo, los clientes recibieron un ese “innovador asesino de insectos” … sólo que no se correspondía con las ilusiones que se habían hecho.

De hecho, al abrir el sobre que contenía esa supuesta “máquina de destrucción masiva de insectos”, esto es lo que obtuvieron: dos bloques de madera, marcados con las letras “A” y “B”, y unas instrucciones de uso. Unas instrucciones de uso enormemente sencillas:

1. Coloque el insecto en el bloque A.
2. Aplaste el insecto con el insecto con el bloque B.

(Por favor, vuelve a la parte de arriba y mira las 4 cosas que había prometido la vendedora).

Lo que los clientes recibieron cumplía con todo lo que se les había prometido.

Eso sí, la vendedora (¿podemos comenzar a llamarlo, por su nombre, o sea, estafadora? “simplemente” no había mencionado un par de detalles, tales como que era necesario atrapar al insecto y posteriormente convencerlo de que permaneciera inmóvil en el bloque A para que el bloque B pudiera hacer su trabajo. Simples detalles.

Desde luego, esta estafa tiene los ingredientes de toda gran estafa: es simple y no te estafa mucho dinero, con lo que normalmente, sólo te vas a enfadar, pero no harás nada para perseguir a la estafadora.

Entonces, ¿cuál es la otra cara de esto?

Estafar es relativamente fácil: escudarse en la letra pequeña y en el “yo he hecho lo que pone aquí” es simple y no cuesta mucho, pero ten claro que es un estafa. Una estafa a ti misma.

Nadie, en la historia de la humanidad, se ha hecho grande a base de cumplir con lo que se decía en los procedimientos. Nada es realmente extraordinario cuando se ciñe estrictamente a lo escrito.

Las emociones, la pasión, la entrega jamás las he visto reflejadas en ningún procedimiento. El liderazgo y la grandeza de cada persona exige de ir mucho más allá de lo que se espera de cada una.

Tan estafa es vender dos trozos de madera y llamarlo insecticida, como cumplir con el trabajo y pensar que eres extraordinaria. Lo eres  (no te lo niego) pero te estás estafando a ti misma la pasión por cada instante de la vida en la que simplemente, te dejas llevar por otros, en lugar ser tú la que cambia el mundo.

Marcar la diferencia exige salir ahí fuera y ser tú. Ser única y auténtica.

Debería ser tan inaceptable recibir dos trozos de madera inútiles, como dejar pasar la vida desconectado del propósito vital de cada una. Lo que nos hace brillar, en lugar de lo que apaga nuestra luz.

Que el propósito al que sirves (es decir, la frase que da respuesta a la pregunta “¿para qué te levantas cada mañana?”) sea tan grande que no permita nunca aceptar en tu vida el equivalente a recibir dos trozos de madera en lugar de un insecticida de última generación.

Nota 1: La historia del estafador se la he tomado prestada a John Westenberg. No me he podido resistir ante lo ingenioso de la historia. Espero que no te importe, John.

Nota 2: Esta es la primera vez en mi vida que escribo un post en femenino. Mi solidaridad con las que merecen exactamente la misma remuneración que sus colegas masculinos, y no lo reciben sólo por no serlo. Esa sí que es una estafa que no deberíamos permitir jamás.

Photo by Edouard Dognin on Unsplash


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