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10 filtros para distinguir entre un coach profesional y un “paracaidista”

El coaching, en cualquiera de sus modalidades (personal, ejecutivo, financiero, …) es una de las profesiones con más rápido crecimiento en los últimos tiempos. Las razones del rápido incremento de profesionales son muy diversas, pero sobre todas ellas hay una máxima que para mí es infalible: el coaching viene a cubrir una necesidad de crecimiento personal y las metodologías bien utilizadas, funcionan, dando resultados desde el primer momento. Por eso, es fundamental encontrar al coach ideal para ti.

Y claro, no hay nada que seduzca tanto como el éxito: si funciona, todos lo queremos.

Sin embargo, seamos claros: no todo lo que brilla en el mundo del coaching es oro. Como en cualquier otra profesión, un incremento rápido del número de profesionales dedicados a una disciplina hace que unos sean auténticos profesionales y otros, simplemente, “paracaidistas” que aprovechan el momento de bonanza, solo esperando a dar el siguiente “salto” en cuanto aparezca algo que sea más rentable.

Los primeros, tendrán trabajo asegurado, como cualquier persona que acompaña a otras personas de manera honesta y con total implicación. Los segundos se irán, pero no sin causar daño a esta profesión, y lo que es peor, haciendo un flaco favor a las personas que confiaron en ellos.

El algodón no engaña: ¿Cómo distinguir entre profesionales y “paracaidistas” del coaching?

coaching ejecutivoSi estás pensando en contratar a un coach (bien en tu empresa, o bien de manera personal) y no tienes claro como distinguir entre quién es un profesional y además, encaja con tu forma de ser y quien ni lo uno, ni lo otro, te voy a mostrar 10 filtros que, sin posibilidad de error, te ayudarán a encontrar a ese profesional que te acompañe en tu crecimiento.

Es como “la prueba del algodón” para escoger tu coach… pero también, es la prueba del algodón para ti: si de verdad te tomas en serio tu proceso de crecimiento personal, invertirás tiempo en conocer con qué profesional vas a compartir ese camino.

No lo dudes: al final tendrás el coach que te merezcas, es decir, si tú eres profesional buscando a tu coach, profesional será el coach que encuentres.

Vamos allá con esos 10 filtros.

Escoge a tu coach. Filtro # 1.- Escucha y siente. Si te da tranquilidad, esa es la persona.

Lo sé. Nos han enseñado a tomar decisiones de manera racional, pero la intuición nunca falla. Habla con esa persona que consideras que puede ser tu coach y deja a un lado tus pensamientos, para concentrarte en lo que sientes.

Si durante la conversación sobre sus servicios, lo que ofrece, su manera de trabajar, … sientes tranquilidad, esa es la persona. No es cuestión de convencerse, de manera racional, de que es la persona, sino de sentir que realmente lo es.

Recuerda: quizá no lo podrás explicar de manera racional tu elección, pero tendrás la convicción interior de que esa es la persona.

En este caso, el orden sí que importa: si tu candidato a coach no pasa por este primer filtro, no sigas adelante. Claramente, no es la persona. Da lo mismo si supera el resto de criterios: si no sientes que estás trabajando con el profesional adecuado para ti, el proceso de coaching no va a funcionar. No es cuestión de que sea un buen o mal profesional, sino de que simplemente, no es para ti.

Escoge a tu coach. Filtro # 2.- La experiencia es un grado.

Pregunta a tu coach por su trayectoria profesional. Si es un coach financiero, que jamás ha tenido estudios ni trabajos dentro del sector financiero (o afín)… mal vamos.

Si tu coach está iniciando su andadura en el mundo del coaching, no tienes por qué descartarlo: al igual que todo gran viaje comienza por un solo paso, todo gran coach ha comenzado por una primera sesión.

De hecho, será muy valorable la honestidad de tu coach respecto al número de coachees y de sesiones de coaching que ha dirigido, y aún más importante, el número de sesiones que como cliente (coachee) ha tenido en su trayectoria vital.

Escoge a tu coach. Filtro # 3.- Pregúntale por su aprendizaje.

Desafortuandamente, hay gente que confunde el coaching con simples conversaciones agradables. Nada más lejos de la realidad.

Un buen proceso de coaching toca la esencia de la persona y el cliente (coachee) con toda seguridad va a escuchar y a escucharse decir cosas nada agradables.

Las conversaciones con amigos, las cervecitas, son un lujo que no se debe perder… ni confundir con un proceso de coaching ejecutado por profesionales.

Por ello, solicita a tu coach que te explique dónde ha aprendido su técnica de coaching, a qué escuelas ha asistido y qué titulaciones posee.

El haber estado en una escuela de coaching, no garantiza que la técnica del coach sea la que necesitas, pero te garantiza que no dejarás entrar en tu vida a alguien que simplemente, te vaya a dar “consejos y sugerencias”.

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Escoge a tu coach. Filtro # 4.- El que no se aplica lo que predica, no es maestro para nadie.

¿Te imaginas a un cardiólogo, fumando y bebiendo?¿O a un dietista obeso? ¿O a un coach financiero arruinado?

Si tu coach no se aplica, en su día a día, lo que enseña, no es maestro para nadie. Si no es capaz de gestionar sus emociones, o no emitir juicios sobre cada cosa que ocurre en su vida, o no sentir un aprecio sincero por cada uno de sus clientes… ¿Cómo va a darte lo que necesitas?

Puro sentido común.

Escoge a tu coach. Filtro # 5.- Escoge a un especialista.

Si te duele un menisco, no escogerás a un odontólogo para su tratamiento. Sería ridículo. Si tienen que operarte a corazón abierto, no vas a un médico de familia. En caso de que desees tratar un tema de liderazgo, escoge a un coach especialista en liderazgo. Por el contrario, si deseas tratar un tema financiero, escoge a ese coach financiero. En caso de que sean temas temas deportivos, escoge a ese coach deportivo.

Pura lógica.

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Escoge a tu coach. Filtro # 6.- Un buen coach, escoge a sus coachees.

Desconfía del coach que toma como cliente a cualquiera.

Un buen coach solo trabaja con buenos clientes, que son aquellos que aprecian su trabajo, le exigen que de el máximo en cada sesión y le demandan más trabajo.

Si tu coach no te hace ninguna pregunta para saber el por qué y el para qué de tu interés por él (o ella) y por comenzar un proceso de coaching, es más que probable que no sea un coach comprometido realmente con su trabajo y eso no es lo que te conviene si vas a invertir tiempo y dinero en un proceso.

Escoge a tu coach. Filtro # 7.- ¿Qué publica? ¿Qué sigue en redes sociales?

“Se puede engañar a unos pocos durante mucho tiempo, o a muchos durante poco tiempo, pero no se puede engañar a muchos durante mucho tiempo”.

Esta frase es muy aplicable al mundo del coaching: infórmate en la redes sociales de qué es lo que publica, sus comentarios y los comentarios de las personas que han trabajado con ese profesional.

Si tiene un blog, o ha publicado un libro, es una manera muy económica de saber el tipo de profesional que está delante de ti.

Escoge a tu coach. Filtro # 8.- Solo un necio confunde valor y precio.

El precio en el mundo de coaching es muy variado. Hay profesionales que cobran 25 € por sesión de una hora, y otros que cobran más de 1.000€. ¿Son unos 40 veces mejores que los otros?

Lo dudo.

Ahora bien, yo jamás trabajaría con un profesional que no valorase sus servicios. ¿No te resultaría raro (por poner un ejemplo) que un gran cirujano no cobrase una remuneración acorde con sus resultados y responsabilidad? 

 Por lo tanto, presta la atención adecuada al factor económico, más allá del coste económico.

Un tip importante: si no te da una lista clara de tarifas, directamente, descártalo.

 

Escoge a tu coach. Filtro # 9.- Más vale discutir en la siembra, que pelear en la cosecha.

En línea con lo anterior, antes de arrancar el proceso de coaching, clarifica qué es lo que incluye: duración de las sesiones, seguimiento, lugar y hora, número estimado de sesiones, si hay (o no) un mínimo, qué ocurre si por causas de fuerza mayor se cancela una sesión…

No te dejes nada en el tintero. Un buen profesional estará encantado de responderte a cada una de tus cuestiones para que entres en el proceso con la total confianza de que has contratado a la persona adecuada.

  

Escoge a tu coach. Filtro # 10.- Si aún así, te has equivocado … no perseveres.

Si tras la primera sesión sientes que no es la persona adecuada… no perseveres en el error. Cambia de coach. Por el contrario, si crees que has acertado, díselo.

Cuanta mayor sea la confianza mutua entre ambos, más rápida será la progresión y mejores resultados obtendrás.

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