coaching ejecutivo líder

Coaching ejecutivo: Cómo escribir un manifiesto

Uno de los grandes retos de las organizaciones es la cohesión de sus miembros, primero de la alta dirección y luego, del resto de los colaboradores. Cuando se recurre al  coaching ejecutivo y a un coach se le encomienda la tarea de cohesionar a un equipo, sabe que la complejidad para lograr esa unión (que impactará muy positivamente en los resultados del negocio) no es otra que la de tratar con los egos de las personas.

Se trata de que todo el mundo deje a un lado sus aspiraciones personales y de manera honesta, decida servir a un propósito mayor, para así, convertirse en auténticos líderes. Mostrar la esencia, lo que les une, en lugar de lo que los separa y divide.

Una de las acciones que facilita esa tarea es escribir un manifiesto.

Que un equipo de personas, de manera consensuada, plasme en un manifiesto su visión de lo que desea para su organización, facilita un compromiso común y es un primer paso importante para comenzar a andar ese camino de la cohesión.

Primero lo primero: qué es un manifiesto.

gestión empresarialUn manifiesto es una declaración pública de intenciones.

Esas tres palabras (declaración, pública, intenciones) son los tres elementos claves que distinguen a un manifiesto de otro tipo de documentos.

En primer lugar, es una declaración, o mejor aún, diría que es una revelación: mostrar algo interno, personal, íntimo.

Tras esa revelación, el segundo paso es hacerlo público. Hacerlo público conlleva una dosis enorme de coraje y valentía.

Sólo aquellos que se atreven a mostrarse, a abrirse para entrar en la fortaleza de los sentimientos y las emociones, pueden dar este paso.

El hacer público lo que es íntimo, privado, hace que cualquiera pueda pedirte que rindas cuentas de tus actos. En el fondo, no es más que la exigencia del liderazgo: pensamiento, palabra y acción, alineado con el corazón.

Probablemente, pedirán cuentas personas que jamás la rendirán. Pedirán cuentas de tu coherencia personas absolutamente incoherentes. Pedirán cuentas de tu humanidad, personas que nada muestran de su esencia, tan solo de su ego.

Alégrate en ese momento, pues esas serán las pruebas más duras y a la vez, las que realmente te harán crecer como líder.

Y por último paso está la intención. La intención establece lo que deseamos conseguir, no una mera ilusión.  Creamos el futuro cuando de manera pública decimos “voy a…”, “tengo la intención de …”.

Intención, eso sí, acompañada de la acción.

Por qué es tan útil un manifiesto

Sea cual sea la forma que adopta un manifiesto (más adelante veremos varios), todos ellos tienen un denominador en común: conectan con la esencia del líder o equipo de líderes que los escribieron.

Es como si captasen la energía del momento en el que se escribieron y tiene una enorme utilidad: permiten tomar decisiones alineadas con esa esencia de la organización (o persona) que les dio vida.

La toma de decisiones es una de las tareas mas frecuentes, y a menudo, más difíciles para un líder. Las decisiones no suelen ser fáciles de tomar, por eso, todo el mundo reconoce en el líder la persona que, en la tempestad, se mantiene en calma. Quien, a pesar del momento, no se deja llevar por las emociones y conecta con su esencia para decidir.

coaching ejecutivo

Es más: lo más potente de un manifiesto, lo que hace que valga la pena el tiempo y la inversión necesaria para generarlo, es que todas las personas de una organización pueden tomar decisiones alineadas con la esencia de ese proyecto común y como decía al principio de este post, cohesionar a todo un grupo humano.

Un manifiesto es algo que nace del corazón: la cabeza (el pensamiento racional) nos da la lógica que mueve la mente, pero sólo cuando se mueven los corazones de las personas es cuando el manifiesto se convierte en la bandera que el líder iza, para que todo aquel con el que se cruce en su camino, lo reconozca. Es su seña de identidad.

Cómo escribir un manifiesto: los 3 bloques

Hay muchas maneras de escribir un manifiesto: a veces, tan solo es necesario ponerse y las palabras van saliendo solas. Conectar con nuestro corazón, con lo que realmente somos y queremos compartir al mundo. Con nuestras esperanzas y visión del futuro, para hacerlo público ante todos.

En otros casos, especialmente, cuando el objetivo es el de cohesionar a todo un equipo de dirección, es muy conveniente tener un método, aunque cuando se trabaja con personas, el arte del coach ejecutivo es saber cuándo ha de seguir el método al pie de la letra, y cuándo ha de saltárselo.

Geoff McDonald, en su libro “Manifiestos”, describe su método para construir un manifiesto.

El método es sencillo: responder a una serie de preguntas, agrupadas en tres grandes bloques, que adecuadamente combinadas, nos den el resultado final esperado.

En este punto siempre recalco lo mismo: en el coaching ejecutivo no hay respuestas buenas o malas, sino sinceras o no. Ese es el punto clave: ser muy sincero, o como dice la famosa frase: “preferir la verdad desnuda a la mejor vestida de las mentiras”.

Los tres bloques de los que habla G. McDonald en su libro, son los siguientes:

  • Bloque I: Declaración. Esta parte habla de aquello que deseas construir y por tanto (o justo a la inversa) lo que no deseas construir.
  • Bloque II: Aquí se habla de las personas a las que quieres incluir en eso que estás creando. Esa “tribu” que deseas que esté tu misma frecuencia de vibración.
  • Bloque III: En este bloque se habla sobre cómo ponerse en movimiento y marcar la diferencia en el mundo que nos rodea. El significado final de lo que hacemos.

Cada uno de estos 3 bloques se divide, a su vez, en 3 principios y la clave para definir el manifiesto es responder a las cuestiones que plantea cada uno de esos nueve principios.

No necesariamente esos 9 principios van a tener el mismo peso a la hora de crear el manifiesto, pero, en cualquier caso, es interesante hacerse todas las preguntas para llegar al manifiesto definitivo.

Si antes de comenzar con las preguntas deseas ver ejemplos que te inspiren, en la web www.1000manifestos.com podrás ver una enorme cantidad de manifiestos.

Es curioso ver lo variopinto de la forma de los manifiestos: los hay de un solo párrafo, de 100 páginas, que tienen una palabra en común en cada frase, o incluso solo un par de letras comunes al inicio de cada línea,… En definitiva: cada manifiesto adopta la forma genuina de quien lo redacta.

Pues una vez visto todo esto, ya solo queda comenzar con el trabajo.

Principio I: Declaración. El manifiesto es algo básico.

Es el inicio, lo primero y más importante: es el cimiento sobre el que se levanta el resto de las cosas que deseas crear, conectando con el propósito (el “para qué”) de lo que haces.

Dale respuesta a una, o varias de estas preguntas:

  • ¿Qué es lo que vas a hacer?
  • ¿Cuál es tu punto de partida? ¿Desde dónde inicias este camino?
  • ¿Quién puede hacer esta declaración?
  • ¿Qué necesitas decirle al mundo?

Principio II: Declaración. El manifiesto finaliza con el pasado.

Vaciar para poder llenar. Terminar con lo viejo, para poder comenzar con lo nuevo.

Los manifiestos son como una línea en la arena. Nos dicen: “¡Eh! ¡Hasta aquí hemos llegado! Y a partir de ese momento, comienza un nuevo contexto, una nueva era.

Pregúntate, y siente …

  • … a qué le vas a decir “no”?
  • … qué vas a dejar de hacer?
  • … de qué es el final?

Principio III: Declaración. El manifiesto crea el futuro.

coachingLos manifiestos son intenciones en estado puro. No describen cosas de manera tangible y materizalizada, sino que “introducen un tipo de energía” en la existencia.

Me explico: reunir personas en torno a una mesa, para tener conversaciones inspiradoras acerca del futuro (esta la idea en estado puro), se pude hacer en un parque (reuniones vecinales con una determinada periodicidad), o en un restaurante, o en evento que reúna líderes mundiales.

El propósito, la energía, es la misma. La manera de realizarlo, no.

Este es un principio para soñar, para crear tu legado. Esta es la semilla del futuro.

Pregúntate, y siente …

  • … ¿qué problema quieres resolver?
  • … ¿cómo te gustaría que fuese el mundo?
  • … ¿qué servicio o producto te gustaría ofrecerle al mundo?
  • … ¿qué es lo que quieres crear?

(Tip: Describe qué te gustaría ver, tocar, sentir, oler, .. en tu futuro)

Principio IV: Pertenencia. El manifiesto crea una comunidad.

Los manifiestos mueren en la oscuridad. Son documentos públicos porque atraen a las personas hacia la causa del líder. Unen las almas que vibran en la misma frecuencia, para crear nuevas comunidades.

Pregúntate, y siente…

  • … ¿a quién deseas atraer? (describe la motivación que atraerá a los seguidores a tu causa)
  • … ¿cómo interactuarás con tu audiencia? ¿Y ellos contigo?

 

Principio V: Pertenencia. El manifiesto define al líder.

El manifiesto genera un sentimiento de pertenencia. Grita “esto es lo que soy”. Eso lo convierte en tu himno, el signo distintivo de tu nueva identidad.

Pregúntate, y define…

  • … el estándar por el que te riges.
  • … tu nueva identidad, lo que los demás verán “desde fuera” de ti.
  • … el “himno” que vas a cantar

Principio VI: Pertenencia. El manifiesto te diferencia.

El manifiesto confronta al líder con aquellos que no están alineados con su verdad. Algunos cruzarán la línea en la arena que marca el manifiesto; otros, se quedarán detrás de ella. Cuanto más grande sea esa diferencia, mayor será el impacto de tu manifiesto

Pregúntate, y siente …

  • ¿Con qué característica, manera de hacer algo o manera de ser deseas acabar?
  • Exactamente, ¿qué es lo que quieres superar?

Principio VII: Resultados. El manifiesto inspira tu esencia.

El manifiesto genera un nuevo significado. Inspira nuevas maneras y estados de tu esencia y desde ahí, fluyen nuevas acciones.

Pregúntate, y siente…

  • … ¿quién queremos ser?
  • … ¿qué actitudes queremos promover?
  • … ¿cómo nos gustaría actuar?

Principio VIII: Resultados. El manifiesto provoca la acción.

El manifiesto sin acción no es más que papel mojado. Un gran manifiesto inspira la acción, el cambio y los resultados extraordinarios.

Pregúntate, y siente…

  • ¿Qué veremos, oleremos, sentiremos… cuando el manifiesto cobre vida?
  • Si te viese cumpliendo con tu manifiesto, ¿qué vería?

 

Principio IX: Resultados. El manifiesto exige presencia.

El manifiesto cobra vida de múltiples maneras, en el aquí y el ahora. Tiene una determinada forma física que permite que sea fácilmente compartido, y eso, le da vida.

Pregúntate, y siente …

  • ¿De qué manera vas a darle vida a tu manifiesto?
  • ¿Qué cosas físicas va a crear?

No todos los líderes tienen un manifiesto, ni todos los que tienen un manifiesto son líderes. Pero lo que sí es cierto es que quien tiene un manifiesto ha dado un gran paso en el camino del liderazgo.

Como dice el poema: “… lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.” Quizá, un primer paso importante sería que escribiésemos nuestro propio manifiesto. Ahí va el mío:

Seguridades: ninguna. Incertidumbres: todas.

Los resultados: la consecuencia, no el objetivo.

La conciencia: el amo. El sirviente: el ego.

La realidad: la respuesta.

La integridad: innegociable.

El imán más potente del talento y las oportunidades: la coherencia.

La mejor herramienta de reducción de costes: la transparencia.

Mi propósito: conectar con mi esencia.

El de Ingeniería del crecimiento: Conectar líderes y organizaciones con la suya.

Ingeniería del Crecimiento, conecta con tu manifiesto

El coaching ejecutivo te ayudará a prepararte y poder comunicar mejor el manifiesto para tu empresa. Conecta con nosotros y descubre cómo te podemos ayudar.

CONECTA CONMIGO

Menú