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Las 10 claves del líder interior. ¿Te atreves a examinarte?

Cada día ocurre con más frecuencia: los “líderes” caen.   Líderes que no son de verdad: líderes subidos a esa categoría a base de marketing, de agencias de comunicación y campañas en redes sociales. Líderes fraguados en despachos. Líderes sostenidos por dinero (propio, o habitualmente, ajeno). Si me lo permitís, líderes de “todo a 100”.   Frente a ese estilo de liderazgo, cada vez surgen más líderes auténticos. Líderes fraguados a si mismos en soledad, cincelando su espíritu a golpe de autoreferencia. Cuando conoces a uno, la detectas de inmediato. ¿Por su ropa, su coche de lujo, su traje de marca, su “despachazo” en el piso más alto de una torre de oficinas?   No.   Lo reconoces por su magnetismo. Por ese “no se qué” que hace que aún sin hablar, resulte atrayente. Aún en chandal, igual de magnético. Porque lo que atrae no son sus palabras, ni su apariencia, sino su energía. La energía que nace de su interior.   A modo de test, te doy 10 claves de este tipo de liderazgo. El liderazgo que comienza desde el interior, desde lo que uno es. Desde la esencia. El liderazgo de verdad.   A cambio sólo te pido una cosa: que hagas contigo mismo un “sincericidio” a la hora de autoevaluarte, puesto que esto está escrito sólo para tí. Aquí no hay respuestas correctas o incorrectas: sólo sinceras … o no.   Disfrútalo.

1 ¿Tienes un propósito?

Un dato curioso: solo un 3% de la población conoce cuál es su propósito.

Conocer ese propósito es básico, puesto que todo líder interior lo tiene.

¿Para qué haces lo que haces?. El propósito es el faro que guía cada uno de sus pensamientos, palabras y acciones.   El propósito responde a la pregunta “¿Para qué?” y tiene una componente de servicio. En primer lugar, hacia uno mismo y luego, hacia los demás, puesto que como veremos más adelante, un líder de verdad es (infinitamente) egoísta.   El líder pone ese propósito por encima de todo: pareja, hijos, amigos, trabajo, familia … El propósito es más grande que el líder, y el líder, tan solo, su sirviente.      

2 ¿Te sientes totalmente responsable de tus emociones, pensamientos y acciones?

En primer lugar, definamos responsabilidad … o mejor dicho “respons-abilidad”: la habilidad para responder ante cualquier situación, del tipo que sea.   Un líder interior es responsable de sus emociones, sus pensamientos y sus acciones. Siempre y en todo momento.   Ante el miedo, no se detiene. Aún con miedo, hace lo que siente que debe hacer.   Ante pensamientos de duda, de juicio, de queja, es capaz de cambiarlos por otros de más alta frecuencia: inspiradores. En el fondo son sus pensamientos, por lo que es capaz de verlos y cambiarlos.   Y sus acciones, que son la consecuencia de lo anterior, se dirigen por una máxima: Accionar en lugar de reacción.

3 ¿Eres radicalmente coherente contigo mismo?

En primer lugar, definamos coherencia: alineamiento entre lo que sientes, lo que piensas, lo que dices y lo que haces. Se reconoce fácilmente por la paz interior que produce. Saber que haces lo que realmente quieres hacer.   La coherencia es el mayor atractor que existe. Es lo que en términos coloquiales denominaríamos “ser de una pieza”. Es ser fiel a tu verdad. La tuya, no la que otros te hayan contado.

Tip: En el momento en el que entran pensamientos de “lo que los otros querrían”, o “lo que es más conveniente”, “qué pensaran”,”debería de hacer …” la coherencia huye como un gato escaldado del agua.

 

4 ¿Prestas atención al pequeño detalle?

Cada pequeña cosa que te ocurre, cada pequeño detalle, esconde una gran lección. Los grandes líderes (los de verdad) saben que en lo pequeño, está lo importante.   Que lo excelente no se trata de hacer cosas extraordinarias, sino lo ordinario, lo común, de manera extraordinaria.   Presencia absoluta en cada instante (el aquí y el ahora) para detectar cada pequeña oportunidad que ocurre para mostrar la naturaleza de tu espíritu.

5 ¿Te muestras humilde y respetuoso?

Uno no puede dar lo que no tiene.   En primer lugar, uno tiene que ser humilde consigo mismo (saber la perfección no existe en este mundo y que todo, absolutamente todo, le ha sido dado) y respetuoso ante su naturaleza: por encima de todo, humano, muy humano.   Desde ahí, el líder se puede mostrar humildad auténtica ante los demás y respeto por todos, sin excepción, puesto que sabe que no es mejor ni peor que nadie. Tan solo, un ser humano más.

6 ¿Te muestras agradecido?

El agradecimiento comienza por la cosas simples: desde estar agradecido por la suerte de despertarse cada mañana, hasta cada pequeña cosa que nos sucede en nuestro día.   Ser capaz de ver luz en todo. Hasta en los momentos más duros de oscuridad, puesto que ahí es donde se revela el espíritu del líder. Estar agradecido porque hasta los sucesos y circunstancias terribles, tienen un propósito en nuestra vida.

7 ¿Eres (muy) egoísta?

Ten presente esto: si no eres egoísta, no serás generoso. Sólo la persona verdaderamente egoísta puede ser generosa. Una paradoja.   Ser egoísta significa, en primer lugar, ser egocéntrico. En segundo lugar, buscar siempre la felicidad personal. Desde ahí, puedes ayudar a otras personas, pero lo harás porque te encuentras a ti mismo haciéndolo, no porque tengas que cumplir con ningún deber, ni ser mártir de ninguna causa.   Haces, simplemente, lo que te gusta. De este modo, creces y te sientes en paz y feliz contigo mismo.

8 ¿Mantienes la calma en medio de la tempestad?

Un líder está centrado. En sí mismo. Lo que a otras personas les “saca de sus casillas”, al líder interior “no le hace ni cosquillas”.   “Ningún mar en calma hizo buenos marineros”, dice la famosa frase. En este caso, mi frase diría “Ante la tempestad, el gran líder revela su calma”. Cuando los demás vacilan, el auténtico líder no duda. Sabe que es su momento y toma su responsabilidad.

9 ¿Entregas valor y resultados?

Un líder maximiza la utilidad de lo que hace, no el beneficio.   Todo lo anterior es clave, pero si no hay un resultado, es que algo falla. Un líder entrega un valor incalculable en cada interacción y consigue unos resultados extraordinarios, sin buscarlos.   ¿Paradoja de nuevo?   Sí. El resultado es la consecuencia, no la causa. La causa es su forma de hacer, que se transmite en una forma de hacer, y no al contrario.

10 ¿Eres capaz de ver “la perla” entre “la paja”?

No la aguja. La perla.   Donde todos ven “porquería”, el líder ve abono. Donde otros ven juicios, quejas, victimismo … el líder ve la valía de la situación. Donde otros ven ataque, él siente comprensión. Donde otros sólo ven hundimiento, el ver renacer. Donde otros no ven nada, él ve un potencial inmenso.   **** Espero que este pequeño test te haya permitido reflexionar sobre tu estilo de liderazgo interior, puesto que sólo aquel que se lidera a sí mismo, puede liderar a otros. Muchas gracias, de corazón, por tu tiempo.   Photo by Denys Nevozhai on Unsplash


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